RIESGO Y OPORTUNIDAD


La gestión de Riesgos consta de los llamados Riesgo de Oportunidades y Riesgo de Amenazas. Ambos están en el corazón de la creación de negocios y riquezas.

Una vez que el Directorio de una empresa ha establecido la Visión, Misión y valores, debe definir a continuación la “Estrategia Corporativa”, es decir, establecer el método para llevar a cabo la visión del negocio basado en un pensamiento estratégico.

Establecer la estrategia es una función de Dirección. Cualquiera sea la estrategia elegida, el Directorio debe decidir qué oportunidades, presentes o futuras, dispone asumir y que nivel de riesgos decide afrontar con motivo de las oportunidades elegidas. La gestión de riesgos y oportunidades deben recibir igual atención y es muy importante para el Directorio elegir un adecuado balance para estos dos aspectos.

Cualquier esfuerzo por deshacerse de todo tipo de riesgo es dañino ya que significa no hacer nada, quedarse inactivo, es decir no hay creación de valor, no hay emprendimiento.

De esta forma la gestión de riesgo es inherente a la empresa, es decir, la búsqueda del mejor balance entre riesgo y oportunidades en la creación de valor para la empresa. Esto es inherente al emprendimiento y requiere de una política de riesgos, en la cual se establece el marco de acción en que se refleja el llamado “apetito de riesgo” que permita alcanzar el máximo nivel de oportunidades en los negocios.

Actualmente los riesgos y las oportunidades en las organizaciones son gestionados en forma holística dada su naturaleza, esto es, se conforma un sistema de gestión de riesgos que cubre todas las funciones de la empresa.

Se define como sistema de gestión de riesgos todas aquellas actividades que tienen por objetivo la maximización del valor de la empresa mediante la minimización de la exposición a riesgos y la búsqueda de oportunidades que agregan valor a esta.

Los beneficios de este sistema de gestión de riesgos son, entre otros, los siguientes:

  • Alineamiento entre el apetito de riesgo y la estrategia de la empresa.

  • Minimización de sorpresas operacionales y las consecuentes pérdidas.

  • Facilitar las decisiones en respuesta a los riesgos detectados.

  • Identificar y gestionar los riesgos cruzados entre funciones.

  • Correlacionar crecimiento, riesgo y retorno económico.

  • Racionalizar inversiones de capital.

  • Estimular oportunidades de nuevas iniciativas.

Estos beneficios se pueden sintetizar en tres áreas:

mejor desempeño del negocio, incrementos en la efectividad de la organización y mejora en el reporte de los riesgos.

El sistema de gestión de riesgos forma parte del control interno de las empresas, y se desarrolla mediante la designación de personal interno o bien con la participación de asesores externos.

La manera de entender el mecanismo de implementación del proceso de gestión de riesgos es dividiéndolo en sus 6 partes componentes: análisis, identificación, examen, evaluación planificación y gestión.

Una manera de examinar las fuentes de riesgos en los negocios es considerar que estas emanan de dos ámbitos: desde adentro de la empresa y desde el medio ambiente externo en que opera, sobre el cual no tiene control. Este último se basa en influencias externas de naturaleza política, económica, social y tecnológica, entre otras.


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